En entrevista exclusiva con “The Guardian” Rosa Isela Guzmán Ortíz, la hija del capo Joaquín Guzmán Loera aseguro que su padre financió las campañas electorales de políticos mexicanos y confirma que “la fuga de su papá fue un acuerdo.” Entre otras cosas que la hija mayor de 39 años, de El chapo aseveró, fue que, el narcotraficante entró en dos ocasiones a los Estados Unidos para hacer visitas familiares durante el tiempo que estuvo prófugo. “Todo lo que sé, es que mi padre le dijo a su abogado que diera algunos cheques para campañas de políticos y pidió que a cambio lo respetaran.”

El chapo logró esquivar su cacería con la complicidad de los funcionarios mexicanos corruptos con los que negocio, así como evadir los controles fronterizos de los Estados Unidos para llegar a California, todo esto ocurre durante la persecución que emprendieron las autoridades mexicanas diciendo que se buscaba a uno de los delincuentes más peligrosos del mundo. Señalando que los políticos mexicanos aceptaron sobornos por parte de su padre, dijo que a cambio los corruptos permitieron sus “dos fugas” de los penales de máxima seguridad en México.

Rosa Isela fue entrevistada en varias ocasiones por el diario europeo, pero todo fue con la previa autorización de su padre. “Mi papá no es un criminal. El gobierno es culpable” decía la primogénita de El Chapo. Tras su recaptura, Guzmán Ortiz fue nuevamente entrevistada por “The Guardian” en donde les dijo “El gobierno rompió su promesa.” “Si hay un pacto, no lo r espetan. Ahora que lo atrapan dicen que es un criminal, un asesino; pero no dicen cuando pidieron dinero para sus campañas, son hipócritas.” Aseveró.

La hija mayor del Guzmán Loera no ha sido la única como familiar de El Chapo que se ha manifestado en los medios, mostrando su preocupación en su intento por denunciar los eventos que han ocurrido y también por la presión que ejercen las autoridades mexicanas al capo ahora detenido. Sin embargo, de acuerdo a la hija del narcotraficante dijo “el escape de mi papá fue un acuerdo.” Aunque se vio como una humillación para la administración de Peña Nieto, en realidad todo fue planeado; los altos funcionarios dieron la “luz verde” para el gran escape.